Trío de seis
Hacie tiempo escribí esta historia, espero que les guste.
Trío de seis
Mayo 5 de 2005
Al principio solo era una pequeña cicatriz. Ella podía ocultarla detrás de un par de capas de tela: su camisa de franela y su chompa de jean. Nadie la notaba, solo ella. Pero esa mañana la cicatriz parecía haber crecido un poco más. Lo que ella temía en su infancia se había hecho realidad: al par de seises que decoraban su espalda se había unido otro dígito más, volviendo al cuadro en realidad macabro. Otro seis más había completado su conjunto de cicatrices en la parte superior de su espalda.
En verdad era ella La Bestia?
Ya casi había olvidado el hecho de que el par de cicatrices formaran, extrañamente, algo parecido a un sesenta y seis. Siempre pensó que fue algún accidente de cuando niña, o alguna herida producida por un objeto afilado. Difícilmente podía ver con claridad su espalda, y los intentos de armar los espejos de la casa para que reflejaran su marca siempre habían fracasado. Incluso una vez rompió tres espejos al tratar de ver claramente su cicatriz, por medio de una triangulación digna de un experimento de física.
En verdad era ella La Bestia?
Es que no podía creerlo. Sus ojos, ya maduros, expertos en mirar casi detrás de la nuca, estaban ya cansados de tanto chequearse la espalda… Sus manos, hábiles en leer las mismas cicatrices por más de quince años, estaban ya acostumbradas a delinear el perfil de ese par de números, todavía no tan macabros hasta ese día.
Sólo tenía una cosa en mente: borrar de su cuerpo esa cifra extraña y apocalíptica, que marcaba su espalda y su destino. Tomó una cuchilla cortadora de cartón y procedió a mutilar su espalda. Fue una operación dolorosa, pero necesaria. Formó un rectángulo perfecto, dentro del cual estaba la famosa marca. Cuando al fin delineó toda el área, simplemente tiro de la piel y logró sacar todo el pedazo en forma íntegra.
“$9.99″
Estaba equivocada…